Sergio Navas Alvarado

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TECNOLOGÍA, INNOVACIÓN Y EMPRENDIMIENTO SOCIAL

Por MBA Sergio Navas Alvarado

Profesor Emprendimiento Social. EAP.

Universidad de Costa Rica

 

Cuando se analiza el tema de la innovación y el emprendimiento, lo primero que viene a la cabeza son emprendimientos tecnológicos, chips, ingeniería genética, robótica, inteligencia artificial, industria 5.0, algoritmos, drones incubadoras y aceleradoras. No obstante, en países que se encuentran en vías de desarrollo, el modelo muchas veces lleva a querer aprender de Silicon Valley, en San Francisco, USA; o de Zhongguancun, en Beijing, China, o del corredor de innovación Toronto-Waterloo, en Toronto Canadá, como también del Silicon Wadi[1], en las planicies costeras de Israel, responsable de que se le apode, el país “Start-Up”.

Y este modelo que es sin duda el responsable de la innovación radical y exponencial que lleva a la invención de nuevos sistemas, instrumentos y procesos, muchos de ellos tecnológicos, y de muy alto valor de mercado. Esta innovación es la que revoluciona el mundo y nos permite evolucionar, a veces de manera tan rápida, que cuesta estar al día. La electrónica es un buen ejemplo.

La Asociación de Consumidores de Tecnología de los Estados Unidos de Norteamérica predijo en enero 2020, que los ingresos minoristas de tecnología de consumo de Estados Unidos serían de 422.000 millones de dólares, un crecimiento del 4% año tras año en comparación con 2019. Esto incluye las ventas de productos electrónicos de consumo estándar, como computadoras portátiles, teléfonos inteligentes y televisores, junto con los ingresos de las tecnologías emergentes y los servicios de “streaming”. Asimismo, se espera que el mercado global para componentes electrónicos crezca aproximadamente 4.8% de 2020 to 2025[2].

Y esto es así, pues vivimos un mundo tecnológico que demanda esa velocidad de cambio para adaptarnos a las nuevas “necesidades” a las que nos hemos acostumbrado. Vemos un ejemplo ilustrativo con el internet de las cosas[3]:

Crecimiento del Internet de las cosas (IoT)

Se espera que los ingresos alcancen los 3 billones de dólares en 2025.
Se prevé que el gasto mundial en tecnología en internet de las cosas alcanzará una tasa compuesta de crecimiento anual del 13,6% para 2022.
Las conexiones de celular para IoT  alcanzarán los 3.500 millones de dólares en 2023, con una tasa compuesta de crecimiento anual del 30%.
En 2021, los mercados combinados del internet de las cosas habrán alcanzado los 520.000 millones de dólares.

Esta es una cara de la moneda. La otra, menos llamativa, pero no menos importante, es la innovación y el emprendimiento social. Los emprendimientos de tipo social se caracterizan por buscar soluciones a problemas que no necesariamente generan un beneficio económico directo, pero que tienen un efecto multiplicador en cuanto al impacto social que generan. Pueden estar dirigidos a solventar problemas sociales ligados a pobreza, acceso adecuado a educación, mejorar la sostenibilidad de comunidades, pero pueden también ser de índole ambiental, como buscar soluciones para la disposición adecuada de desechos sólidos.

Es claro que esos emprendimientos, aunque no sean necesariamente de tipo tecnológico, tienen altos niveles de dificultad, pues generalmente no disponen de los capitales de riesgo o semilla para operar. Es por esta razón que la innovación se vuelve un elemento crucial para que puedan ser exitosos.

Un ejemplo conocido y que sigue vigente es el de Muhammad Yunus, a quien se le conoce como el banquero de los pobres y quien desarrolló el concepto de los microcréditos. Mediante el banco de desarrollo comunitario Grameen, que él creó en Bangladesh, ofrece micro créditos a personas pobres que no tienen garantías que aportar.  Esta es una innovación de emprendimiento social muy exitosa, tanto así que le valió a Yunus el premio noble de la paz en 2006.

En 2017, el Banco tenía alrededor de 2.600 sucursales y nueve millones de prestatarios, con una tasa de reembolso del 99,6% y el 97% de los prestatarios eran mujeres. El Banco ha estado activo en el 97% de las aldeas de Bangladesh.  Ya para finales del 2008 había prestado  US $7.6 billones a los pobres[4].

Su éxito ha inspirado proyectos similares en más de 64 países de todo el mundo, incluyendo una iniciativa del Banco Mundial para financiar esquemas de tipo Grameen y también se está expandiendo a países ricos. En 2017, Grameen America tenía 19 sucursales en once ciudades estadounidenses y sus casi 100.000 prestatarios eran todas mujeres[5].

Yunos refuerza un concepto conocido y es que la salida de la pobreza no se revertirá dando un pez al que no tiene para comer, sino dándole una caña y enseñándole a pescar. Apuesta por incentivar el emprendimiento, y asegura que si todos nos convirtiéramos en emprendedores no habría la concentración actual de capital en grandes corporaciones. Si estamos dispuestos –afirma– a reexaminar los postulados de base de la economía neoclásica, podríamos desarrollar un nuevo sistema económico proyectado para servir verdaderamente las necesidades reales de los seres humanos creando un mundo en el cual todas las personas tengan la posibilidad de realizar su propio potencial creativo[6].

Un aspecto central en este tema de la innovación y el emprendimiento social es que debe consistir en ideas transformadoras que funcionen y creen valor social[7].

Un análisis de Gregory Dees, del Centro para el Avance del Emprendimiento Social de la Universidad de Duke, titulado:  El emprendimiento social tiene que ver con la innovación y el impacto, no con los ingresos, que presento a continuación, deja muy claro el tema del valor social que deben tener esos modelos de innovación.

Desde el punto de vista de la gestión, el “resultado” financiero es ciertamente importante, pero no está al mismo nivel que el impacto social. Los emprendedores sociales sólo tienen un resultado final para medir su éxito. Es su impacto social previsto, ya sea la vivienda para las personas sin hogar, un entorno más limpio, un mejor acceso a la atención de salud, una educación más eficaz, una reducción de la pobreza, la protección de los niños maltratados, una apreciación más profunda de las artes o alguna otra mejora social[8].

 

El ámbito de acción, por lo tanto, es amplio y no necesariamente está referido a temas ligados a pobreza, es más holístico y cubre a la sociedad como un todo.

En un desafío de innovación llevado a cabo en México en 2015, denominado innovación #AhoraONunca, se escogieron tres propuestas ganadoras de más de 300 ideas que fueron presentadas[9].

  1. Urbanería, de una emprendedora de Baja California Sur, se enfoca en transformar el espacio público trabajando en conjunto con la comunidad y así convertir espacios desperdiciados en espacios vivos que generen un impacto positivo.
  1. Tecnologías al Servicio de la Comunidad, un proyecto de varios emprendedores de Guadalajara, se centra en desarrollar nuevas tecnologías a bajo costo que puedan cambiar la vida de personas en condiciones vulnerables. En el caso de este desafío participó con una prótesis de pie que tiene un costo de 12 dólares, lo que la vuelve accesible a millones de personas de escasos recursos.
  2. Wheelblocks, que participó con una silla de ruedas modular que se pueda adaptar a las necesidades de las personas con discapacidad y que se puede comprar por partes.

Tal vez el mensaje más importante que puedo ofrecer es que la innovación debe abarcar todas las áreas del quehacer humano, pues en todas es necesaria y nos puede ayudar a un mejor vivir y con mayor calidad.

La innovación tecnológica sin duda es indispensable para adaptarnos a las condiciones cambiantes de la sociedad moderna e imprescindible para “idear” nuevas formas de lidiar contra las crecientes amenazas medioambientales, como el calentamiento global.

Pero la innovación y emprendimientos sociales, como los describe Yunos, sin duda son ejemplo de iniciativas que nos pueden ayudar a cumplir un reto de décadas que se ha propuesto la ONU,  y que está plasmado en el primero objetivo de desarrollo sostenible de la agenda 2030: Acabar con la pobreza.

[1] https://www.forbes.com/sites/forbestechcouncil/2020/07/03/an-oasis-of-mobility-innovation-the-origins-of-israels-silicon-wadi/#2b65afc23a0f

[2] https://www.investopedia.com/ask/answers/052515/what-growth-rate-electronics-sector.asp

[3] https://hostingtribunal.com/blog/how-fast-is-technology-growing/#gref

[4] https://en.wikipedia.org/wiki/Muhammad_Yunus

[5] https://en.wikipedia.org/wiki/Grameen_Bank

[6] https://ethic.es/2018/12/modelo-economico-contra-pobreza/

[7] http://www.debatesiesa.com/la-innovacion-en-los-emprendimientos-sociales-una-tipologia/

[8] https://centers.fuqua.duke.edu/case/knowledge_items/social-entrepreneurship-is-about-innovation-and-impact-not-income/#:~:text=Social%20Entrepreneurship%20is%20About%20Innovation%20and%20Impact%2C%20Not%20Income,-By%20J.&text=No%20amount%20of%20profit%20makes,way%20has%20wasted%20valuable%20resources.

[9] https://www.entrepreneur.com/article/269238

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